Un ambiente inestable e impredecible es factor determinante para conductas antisociales: Anais Ortiz
05 de Julio de 2017

Ante un contexto donde los ambientes inestables e impredecibles juegan un papel fundamental para la manifestación de conductas antisociales y delictivas, es necesario propiciar prácticas de inclusión que mantengan a las personas adheridas de manera colaborativa a los grupos y las normas sociales, estableció Anais Ortiz Valdez, recién titulada en el doctorado del Posgrado Integral de Ciencias Sociales (PICS) de la Universidad de Sonora.

En su propuesta, la académica de la Licenciatura en Psicología señaló la importancia de que los programas de gobierno fomenten la cohesión con grupos, creación de redes colaborativas y, en general, todas aquellas prácticas que tengan un impacto favorable en las relaciones sociales de las personas dentro de la familia, la comunidad y los grupos de pertenencia de la sociedad.


Ortiz Valdez planteó la necesidad de que el binomio gobierno-sociedad impacte y favorezca la manifestación de positivas conductas sociales en los ambientes comunitarios y donde prevalezca una responsabilidad activa, compartida y de inclusión social y humana.


En su trabajo de investigación Dimensiones ambientales y fortalezas de carácter como auspiciadoras de la conducta antisocial/delictiva, puntualizó en que como seres humanos, los individuos se caracterizan por sus diversos perfiles, a la vez que su entorno influye de manera importante para la manifestación de determinadas conductas.


No se debe estigmatizar


Es importante, destacó, que se trabaje de manera incluyente, puesto que las personas cuando cometen algún delito y tienen que cumplir condenas, se estigmatizan, y a la vez fragmentan esa parte de la sociedad que está sin libertad. El apostar por la inclusión puede ser otra de las estrategias decisivas para su reincorporación a la sociedad, desde los ámbitos laboral, familiar y social, reiteró.


"Estigmatizamos a personas que han cometido algún delito en cuanto a que son egocentristas, violentas, con agresividad impulsiva y de no mantener relaciones estables con quienes les rodea, haciéndolas diferentes a quienes no están privadas de su libertad", expresó al advertir que dentro del campo de estudio de la psicología de la criminalidad, con cierta regularidad se caracteriza a quien comete un delito como un individuo con rasgos de personalidad negativos y carente de fortalezas de carácter. 


Anais Ortiz afirmó que la psicología positiva plantea la noción de que todos los seres humanos poseen, en grados variables, virtudes y fortalezas, y que éstas se manifiestan universalmente en la mayoría de las culturas.


Su investigación, bajo la dirección del académico Víctor Corral Verdugo, dijo que se basó en la idea de que en el ambiente existen dimensiones que interfieren en las capacidades de los organismos: la predictibilidad y la estabilidad. 


Lo anterior, añadió, significa que el ambiente y sus condiciones juegan un papel importante como inductores del comportamiento, donde las condiciones sociofísicas que en él existen interactúan entre sí, de ahí que su proyecto tuvo por objetivo analizar las condiciones ambientales bajo las cuales los rasgos virtuosos y las fortalezas de carácter se manifiestan en conductas antisociales. 


Dio a conocer que su estudio, con el que aprobó por unanimidad y mención honorífica su examen de doctorado –obtuvo además el promedio más alto (99.33) de la tercera generación de su posgrado–, lo llevó a cabo en Hermosillo. a través de dos grupos de individuos que se encontraban en una institución penitenciaria y otro cuyos integrantes reportaron no haber sido nunca privados de su libertad por algún delito. (JAR)